13.9.17

sek-ka9

K9-K9
Ben

10.3.10

Comediantes del manto

. . . sensibles a la incurvación de la capa (pulsor del comediante suelto), dando de hablar entre los matos a otras piezas del experimento. Una aparece tras el enebro, muy oscura bajo la luminaria pronunciando un discurso combinado a una danza de tres piernas, saliendo y entrando de un arbusto. Después pasa un globo muy rápido y una liebre cambia de andarivel a pocos metros por el sendero, los múltiples pétalos o triángulos que hay para oler, levantar, volver a esparcir. Una libélula mira a Zivo al reacomodarse el turbante, recita algo que el guión del toro le apunta rogándole que siga con los chistes. Venus o quien firma allá abajo, va siendo esa belleza melenar y rotatoria sobre el océano, hacia el que nos enviamos, con la claque, tras la salida del laberintío vivo. Al alba, una vez junto al agua, temblamos de devoción y humedad frente a unas olas lentísimas (deponemos ahí los antifaces). Si esto es la Raza de las Playas será uno de sus momentos, al inhebrársenos el manto de las palabras bajo el agua.

l u z v e r d e m o n o b a n a n a

20.2.10

Tar.Tara.Zain + Backbrain Temple

Dejamos el no.velamiento de Zivo, un vitalicio de la EEVAV que colabora con naKh ab Ra en la novela Tar.Tara.Zain, textil que mereciera otras entradas en el blog, ya que proviene de celebradas estadías con la Raza de las Playas en la región de las dunas. Se roza aquí un encuentro cercano que no deja de pasar.

Ele-Van

(...)
Gracias a la roseta merovingia desde la que se fecundaron los rayos a medio camino, no sólo Makashana en su nube coagula una peluca, sino una cápsula adicional que aparece y se envía por contracciones uterinas, aparición delatada por unos chimangos que acriollan la postal. Mientras tanto la navícula, en su magisterio diplomático, se instala en el foco preciso –desenfocador–, que la adelgaza en la conjunción micro-macro entre cerebro y backbrain, en un punto autobjetivo de parición, al filo de esa clase de manifestaciones que se producen por una fina capa de cal Milagro. El aparatito se acerca desplegando una corriente de realidad hecha de la coincidencia entre la caverna ocular y la embriología de una mina eyectando pedrerías, la yuxtaposición de un punctum de vehículo con unos biofotones fisiológicos, en una serie de cambios de escala que no dejan de interferirse sobre el mismo hilo-rotor, allí donde se actualiza como soufflée o rueda. El efecto es idéntico al de esas medallitas que muestran su dibujo virtual al girar velozmente sobre sí mismas. El dibujo que aparece no es el que está inscripto de un lado u otro sino uno del tercer tipo: el que repara a los otros dos. Realidad que va en continuum con su irrealidad generando un reel sobre el que se sostiene y concreta la venida. Dándole tensión de cuerda a ese secreto a voces de la tensión de la cuerda, ignorando el cómo de la tecnología pero ejecutando el esto de la adivinación. En ese templar adviene el encuentro con el tercer tipo que los civiles desacreditan al manejar tan sólo B o A, y no BA ni AB y tanto menos ABBA.

Pues bien: allí va Tim AL, con sus dreadlocks de amianto, para recibir a la tripulación del aparato a media altura. Es un pequeño triángulo amarillo con aspecto de colchoneta, como una iod hebrea temblando en el aire por el calor de la corriente que la insufla. Tim está recibiendo a unas cabezas de alfiler haciéndole dedos. Se mueven articulando diversos hilos y cromaciones puntiformes. Las entidades aracneicas empalman a los nadis de Tim AL y a un tendón de Makashana: “Tomen a Nícola en el Point des Macandas”. Y eso es de lo poco que pudo anotarse en nuestro minicerebro abdominal, ya que el resto iba inervado a una experimentación de ingeniería gracias a la simbiosis de unos tejidos (o capa) que quedarían de allí en más como una aparatología anteniforme (en lo imponderal), que no veríamos más por tres años, aún cuando nos fumáramos todas las cacas del Go.

A modo de intercambio le ofrecemos a los puntiformes una pequeña canasta con los tesoros enteobotánicos de Gyula: la aceptan de buena gana pero escupen las cáscaras, consumiendo en el acto el fuego inseminado a las golosinas. Si se hubieran relamido hubiera sido menos elocuente que sus bisbiseos de goce y melodía. Una vez que parten en su vehículo recogemos las cáscaras expulsadas porque según Tim AL, siguiendo algunas de las sugestiones de Gyula, a nosotros nos toca tratarlas y digerirlas: las famosas limaduras de llave, a millas de Yahve.

24.1.10

Los Pozos de Pharphar.


6 – Habitantes de la Ciudad Hipóstila.
Tienen sus moradas sobre una colina en forma de cono, construida desde la base hasta la cumbre sobre una ancha terraza en espiral. Cada vuelta de ésta es de la misma especie, pero cada lado difiere de los demás. Sus habitantes se trasladan a pie o volando a fin de penetrar en sus variedades.
Acudir a estos peregrinos alados en un rito que propicie el viaje astral, o si el arte de la bilocación es la meta.

7 – Las Susurrantes. Espíritus del Bosque de Basalto.
Formas de reluciente esmeralda moran entre ramas oscuras y hojas en sombra; están apenas escondidas y sin embargo pasan inadvertidas. Se las escucha disimuladas entre las emisiones de las ranas. Las obras que pertenecen a su género son la creación de elementales que favorecen los encuentros durante las itineraciones nocturnas.

8 – El consuelo del Justo, los Infortunios del Hisopo, de la Ruda y del Ajenjo.
Se mueven en nudos y anillos armados con látigos: de vez en cuando aúllan como si fueran golpeados. Pero su movimiento es una danza y su aullido una oblación. Se repliegan como grillos en las hojas de las plantas mencionadas. Asistirán en las operaciones que controlen e iluminen al Vígía Inferior o Morador en el Umbral.

16 – Guardianes de los Pozos de Pharphar.
Vigilan sobre las fuentes hechas con torrentes de resplandores rápidos, en medio de dunas que muestran fragmentos cristalinos: sumergen sus manos para dar de beber de su fuego vivo a quienes vienen a ellos. Son buscados durante la Siembra que trasciende el Tiempo.

La fuente es el Liber Scientiae, la Llave de los Treinta Éteres, perteneciente al sistema de la Magia Enokiana, cuyos aspectos visibles (históricos) señalan a los magos isabelinos John Dee y Kelly, que son apenas una de sus escalas, al menos desde los libros revelados de la gnosis angelosófica del profeta Mani.
Dentro de las ejecuciones de la EEVAV en su Región de las Dunas (según Al-Karim Yili), algunas de estas llaves angélicas aparecieron como limaduras de llave: en su granulación extra-sistémica, por rayos de mundo.

Shar Ziwa (*

7.12.09

Fraternidad Polar

Orientación Tierra de Hurqalya, sector telecomunicaciones (EOA-EEVAV-ECIR), dramaturgia de éxtasis, ciencia presencial, octavo clima, parusía a corto plazo, dimensión polar, polo ctónico-celeste, aventura molecular, hermandad de los serenos.

Firman los carteles.

4.12.09

Diario de los Terapeutas (003)


Mani said:
"The other religious organizations condemn us because we worship sun and moon, and represent them in images. But they do not know their real natures, they do not know that Sun and Moon are our Path, the portal whence we march forth into the (heavenly) realm of our (true) existence, and this has been declared by Yeshu."
--- La Luna es un ducto vasto, rampa que nos lleva y trae. Su arteria es la que nos amariza a este lado o la que nos dispara afuera hacia el Océano (el espacio). El medio de transporte, la que lleva y trae, la marea de algos. La Luna es el ducto para despertar o irse a dormir.

--- Las sucesivas vueltas que tuvimos después de cada disparo se hacían a través del empalme con la arteria azogada (:dentro de una fisiología reticular de ciudadelas) arteria que al momento de empalmarla (al momento de eyectar o al revés: al momento de amarizar aquí) se reabsorbía de inmediato, de un lado, hacia algún ojo -el tercero, cuarto-, y del otro lado hacia la Luna misma, ya otra (aquí encima), una doble cuerda que se desplegaba o replegaba en un súbito de cinta métrica, un doble embudo.

--- Los Cherokees también hablan -los oimos- del embudo de aguas vertiginosas por el cual se entra al mundo de los muertos, un ombligo de aguas por el cual se sale y entra.
Unos días después leímos que los gnósticos peratas se consideraban conocedores de las vías a través de las cuales el hombre entra al mundo. Esas vías son planetarias aunque desde el punto de vista de las fibras, no de los sólidos: desde el continuo de la fisiología adamita.
Este doble embudo lunar que resultó ser la vía por la que re-ingresamos cada vez a la orilla de la Estación, será un tipo de vórtice o punto de capitoné, por el que alguna vez hasta el soldadito de plomo se hundiera.

--- La adhesividad a la forma (no nos hacemos los distraídos) implica compasión para consigo y el mundo; de otra manera podría pasarse al otro lado por impiedad consigo y la tierra, bhairava temerario. Lo que existe sobre este mundo existe por lo que llamamos, con los terapeutas del desierto, un punto de compasión, punto de contracción que con-pathiza y hermana (humaniza), ni muy alterado ni muy puesto a prueba (las grandes pruebas del espíritu, Michaux), aun por los arties y profetas más osados.

--- Lo que se da con facilidad es este punto de individuación, el automatismo de la regulación compasiva, cuando la dificultad durante el malabar, reside en dejar pasar de largo la contracción (la devolución a la orilla, con los pescadores) y hacernos penetrar por las funciones impías atrayendo sus series fortuitas de vidas y muertes no-humanas: extra-cósmicas.

--- Hay una impasibilidad de eso (el sistema nervioso extra-cósmico, las cápsulas de cinabrio) hacia nuestro acceso o no a él, impasibilidad que es a la vez una confianza inintencional aunque funcional, ya que eso trabaja de cualquier modo, con o sin nuestro acceso. Las inteligencias (diademas) que itineran, parecen denticiones sin propósito homogéneo que por su variación misma generan un plano de transeuncia total, de más-internación, por el sólo hecho de instilar semejante afuerisma itinerable.

--- Esa exterioridad invita menos de lo que se creería: se está o no se está, se pliega o se despliega a uno y otro lado. Sí, en cambio, rocía una encantada contemplación de la planicie, el mesocosmos a irrigaciones, borde de éxtasis silencioso que se entera a fondo (pero sin cerebro, sin fondo) de su participación en los coros de silent watchers, las miríadas de montes de los vigilantes invisibles.

--- Las inteligencias moleculares auscultan por rayonamientos del entorno, siendo su láser el despliegue de un inteligencia (un mentalismo -diría Whitehead-). El plano es indiferente por naturaleza. Pero no sus células teofantes, que orbitan ejecutando acupunturas y extracciones en umbrales de fisiologías indiscernibles de otras fisiologías adyacentes, sea la del mar, la de un ladrido, la de la duna, la piel del arbusto o la del amigo. Esos celulares nutren los afectos devocionales de la hermandad de los serenos.

--- A veces los terapeutas operamos con diademas a través de sintonías basculantes sobre un umbral en determinación con los niveles físicos (y sin embargo continuas correas: serpientes afro o de Asia Menor: el Caduceo fakir de los médicos maravillosos).
Pero las diademas son médicas ellas mismas: tienden a la autorreparación de circuitos y a la prolongación ad infinitum de las correas y coros.

--- Si microcelularmente portamos particlos de una zona a otra, a través de texturologías luminosas (sea para encender un cirio en la médula, o para relevar una geosofía de percepción y conocimiento), uno entonces mantiene vínculos con esas cápsulas que, de pilotearse tangencialmente, sin dedicación exclusiva mas con orientación respiratoria, modifican la organización del sistema nervioso para descentralizarlo hacia las lindes.

--- Se trata de una operación sobre la distribución de las unidades y flujos que componen las otras pieles, las sinapsis de otra edad, seguimiento no analítico por el que se experimentan las mayores intensidades mesocósmicas sin reducirlas a una organización. Plan de riqueza y variación, por el que una vez que asperjó el don para acceder al mesotes en diferentes circunstancias durante una vida o varias, ya no se lo estropea con enderezamientos a posteriori, de artista o doctor.

--- Recordamos siempre, desde el primer candor, el calor anomal en la nuca emergido ipso facto tras la caída sobre la arena, al regresar por la Vía de la Luna, Jordán abajo, y de cara al estrellerio o entiterío, mientras automáticamente expiramos a la vez, durante minutos y minutos de conspiraciones corales: Haaaaaaaaaaaaaa ...

6.11.09

La Tierra Salvaje

"La quinta estesia la configuran los hombres de las tierras salvajes; son los privilegiados del mundo. Son una raza Adamita, pueden ser visibles para los humanos y luego volver a ocultarse. Si nos dirigimos a ellos, responden. Con frecuencia sus moradas se encuentran en las montañas, en las lindes de los desiertos y el oasis, o en las orillas de los mares ante el alba.

-Soy -me dijo- el rollo que contiene las Esencias. Y soy la multitiud de los hilos tensos que se lanzan por las intermundias. Mi situación consiste en ser el que viaja. Soy el que camina sobre la confluencia de los dos mares. Soy el secreto del embrión y llevo en mí a la adolescente.

-¿Dónde obtendré tu vestido?

-Estos vestidos se encuentran en el mercado del sésamo que quedó de la arcilla adamita. Ábrete la puerta de acceso hacia el sésamo.

Indefectiblemente pensé en Las 1001 Noches.

-Quiero llegar junto a los hombres del País del Misterio.

-Entonces este es el momento de entrar -me dijo Mr.Mystery-.

Penetré en la ciudad de la Tierra maravillosa: su suelo era de pura y blanquísima harina de trigo.

-¡La arena-harina! -le dije-.

-Sí, tu arena-harina -me dijo con una sonrisa que me conmovió y me relajó tanto, que las siguientes palabras, los siguientes pasos, nos fundieron a las HAblas de los pilotos de la onda viva de la arena.

Entre 'Abd al-Karim Yili y Elébano Khadir