24.2.12

¡Soldolámi!


A Barrett, Bolan, Julian Cope, Spinetta; a los bardos y sus flechas, "súmulas de la voz en la luz".


La cinta de la ocultación enhebra
el canto en la hexafurcación
y al desblindar el anhelo
tiende a lo anélido el pelo.
En lo que disuelve templa el despertar de otra escollera
un móvil sellamiento del locus a su escampe.


Desde el verdor alunízase el trashilo
un manto de sármatas brujomínidos
drenando su belén
por el orosígueme del cobre hacia su conífera de candiles:
bananan estambres de la preter-ambrosía del Ku
donde culta la leche verdigris de sus metales.
Cima quieta de vocecitas donde enciende cada cual
su liana o cañita contra el respaldar de nuestros cerebelos.
En rotorismas de torres
en el ¡entren! del árbol que véndase de perfil al poniense
y muestra su puente
el acueducto romano donde antes nos hallamos junto al Loire
donde habíamos saludado ahí al que venía: el Viento
el Rey de los Arboleandros.


La cura del Viento, la llamaron,
la orquestatura de los pontífices con vaivén soltero.
Ángulos de cantores van de punta alrededor del planeta,
narices de flecha,
etiles del éter.
Iniciados junto a un Loire de subpatagonia provenza
en piruetas languedocinas de puntas de flecha
barometrando los meridianos del esplendor
en el halo de unos penachos
despeinados de nuca al bientorear.


Siglas en el tronco siglas en el aire.
Molinos de vientre (y del plexoviniente radiar).
Diamantesis de la colmena.
Cultivos de una sismalgia todoterreno.
El plan de la danza en el plan de los fuegos.
El clan de la hiancia en el clan de la voluta.
Del algo-ir al otrovenir, del algo-oír al otrodecir.
No otro blar en el lar
sino audición de la danza
y lo irreferente del clan ...
¿qué hacés?
¿qué oís?:
..................


Oropeles atardecen bajo la caída sin caída de las ramas
una tras otra sobre la frente bajan
y por ellas subibaja el adn y el flan del mediodía. 
De cada rama son las notas 
¡soldolámi, soldolámi!
un dios de los sonares y espejos claveteados al tronco.
Flauta también, hasta rebenque del pasar entre vaca y vaca.
Pisáme,
limáme Abdul:
lin, lan, lon;
solsiláre, solsiláre.  


Y ya vamos por el pi(a)no
(saludos al follaje)
a la certeza que abunda lesa de su noseguro y de su gota.
Panaderos por el aire entre los hilos,
¿no es raro?
Semillas de ángeles intercordiales al reojo.
Ah, y curanto: me cocino bajo el suelo.
Y carpintero: golpeo el tronco.
Runas en suspenso pendiendo entre árboles –es un decir–
porque son los rebrujos y autobardos
con una salvedad: son vocales de lumbre 
en bocor de vientos paráclitos.


Lo miliunochés del llamado
el despertar a la ante-rostridad de los troncos.
En una marmita de grises silúricos
los árboles se elevan.
Punto de maricor de cada trobar
porque es saetilla que apollera
muy de miseñora soy tu ven-hablo
soy en tí generatriz:
vámonos al Viento
a lo que atardece con tigres
buen viaje
amigo o amiga,
buen viaje en verdad
en el viraje de las sendas no daremos en “los mismos”
pero sabremos tirarnos flechas, eros, cupidos, 
el buen yantar de otrosís, franciscos, de otros san-mordiscos,
dándonos de probar por la piel de nuevo
ibis que se co-responden al ocaso / en ocasión de.


Cuando estoy celebrando voy más ancho y con brisa
o es mi imante clavicular
un jet de milhojas sobre el cienpiés que la conversión pletora
en la canícula de revelación que calienta las manos
oh frater célibe: bienvenido a lo en-cinta.
Pinta el anochecer y sigo caliente.
Cojo todo el día y sin bastón.


Cantoreses envíen sus flechas de la voz
humos de filacterias y unimembres.
Me relajo intracacique:
siento pintada la “V” térmica de pómulos a nariz
flecha de calor abriendo el tabique a la respiración arbórea.


Las rutas moran en todas las siluetas tan nítidas como un diente.
Cómo muerde la invitación, cómo es que de su aliento muerde.
Y todo lo que da relieve en una mañanería de sierpes.
Mañerismo de ancha manga que desliza el as apetitivo:
“Todavía no se hizo de noche”
(así que la noche todavía está haciéndose)
¿capaz en la ola que por un cope spinetta baja?
El plano de Tanta Sombra
el plan de tanto abierto.


Cada cena un vapor
(el dije cátaro dice)
y aquel vapor de la Cena un tronco carnute al esplendor
más los vahos de los quemados ahora y ahora
en la evacuación tonal del planeta
aunque vapuleando pi(a)nos
mientras aparece la Estrella o su mer-elle
su comitiva melenar de púas y crines libres
la ur-teurgia del embrionar
por donde el caserío morisca
hasta que relumbra, sí, el osario de otras casas.


¿Sí?
Escucho
a los sombreros de la siembra y la danza
al cono de su alteza
sus brazos de espantapájaros mogul
en la liquidez enjoyante de la savia que hace relieve de cortezas
desde el hollín de los arranques
sube y sube el arrastra-referentes óleo de los bardos.


Textil cedido por Ulva Binael para el CD Fumistas, de Ringo-Rango Records. 

"HARMALINA DE BARDOS TEGUMENTOS, nítidos ora, borradizos casi, siempre de brumas en la luz, serpientes o jaguares adosados a las escuetas sendas de la mata, en el verdeo."

(Néstor Perlongher, Águas Aéreas).

19.2.12

Pitura: ¡conecta!



... y re-envolví el ninfeo
un paramount-picker de green combustible affair
donde la piltrafa de mí disca
en deveniscientes mil críos el globulario del agua.
De la llamita de sol al esprit
de la aguja-argot a la virazón cirují:
pez gamado el oído
mitocondrión inhalando de la pepita
con el epistemón destrozado
la miturgia hace afeite copto
la bata de quien va tostado
y a cantar si Saba, miloza vacante,
que libelunta con alas el agua
hiperuncismo del acariciolar
cuando el cartílago es aguahada en la clavícula
a la versible hora del té-bum.


Halo de un latigar / espumacrencha comeolas /
sioux de la crin mandoble de los filos
prisa del zapato en el cascarar
un sedal de las series / seaman de tactaris /
pan-pito-catalán de cada tric-tractar que engolosinan.
Lo sabés: hay emplumes del olar
un gel de libélulas que no es fijador:
“vine y vengo
por suelos y encíes”.
Rojor que percute la veta solar, verdor que la transporta
en follajes de transindivihurras …
Quemó la mente:
performa.
Pita sus rías el escabel de algáceas
en un calor de brochas por el ojotario.


Ru-Ka, ru-ka, ru-ka.
Rum-Ba, rum-ba, rum-ba.
= Pío al pío, pon al pon =
arpón de la ahora-cita / trenza de tripas glaucas /
arremeten hacia el lafken abertul.
Mi tacita de aovar dispuesta junto al arroyo.
La tapa de la tetera que levita
con los pins de la célula y embroches del gramo.
Que no abra la balanza
que abra el jugar del jugo
abrepisos-rajacielos
vocal:
gota
en neozarzal (mi lengua viva)
no quema el Uno aunque Un sea dios del unsismo sin bridas
un avance de la labor abrasada que empuja las aguas
hacia la cinta de rocas del tamborecar:
¿me lo dijo alguien o lo ecoí?  
Sin razón y sin ración perrear, vagabundo del arma
por no presentar stock de herramientas verificables.


Vení, vení a cantar al ardolario.


Las púas exprimen la decantación del pólen
saurios de tres melenas tipean el agua
¡el cimbror de cada pique por el instantiCor!
¡La pitura-conecta!
¡Silbaria río abajo en cáscaras de nuez!
Acupuntura del acuaje te hace orfebre del rubor
y tu broche cae al agua porque fuiste a dorar más
en un descubrirse de los palacios del fondo.
¿O era un tiburón encallado,
o el enano abierto de brazos bajo el agua?
Atronando por encima
el fondo es silencioso
donde canta el cantejondo de lo abierto
su lisura-por-recorrer es un entreoir de lo que roe. 


Queméme por arrastrar tantas zarzas 
por hociquearlas en las letras sin dominio de sus llamitas
el cóctel se hizo del rescoldo que evapora entre hemisferios:
llamar velas a los monitos del estanque
a la pintura del pino
a lo que da de caminar mientras tropiezo.
Una osadía de los sentidos.
Espiríta la letra si abro piernas al enjambre
al volver del paseo cormorán quemado.
Un paraván de camperas y enmalaquecido saudí.  


// De Ankh Yoel a Zoor-B //

30.11.11

Había que entrar ...





Se presentan tantas cajitas de Real por las que entrarle a la realidad que sólo por un movimiento ínfimo se encaja en una cualquiera a cambio de cualquier otra, movimiento que puede darse por un segundo de mayor atención puesta allí porque sí, en ese practicable o conducto que dista a un micrón de otro, con amplísimas chances de errar, ya que la caja de Real que comunica realidad es una entre tantísimas al milímetro, que ni antes ni mañana podremos re-atestiguar así, con esta lucidez para el mínimo diferencial, la tremenda variación que nos circunda. Y por otro golpe igual de errante pasamos a otro tubo-o-planeta, hasta rozando la "locura" si una guasonería de brainpolice nos pescara en esa intemperie, de extraterrestres en pleno “phone home”. Quizás allí se escribe Ellor, bajo ese peligro de una caja que se vuelve féretro de un lado (el morir de fondo), y del otro bóveda celeste inervada al saco, a la piel, boda celeste embarcada con la serie vibratoria de las tonalidades conjuntivas, que hasta incluso podría invadir la Tierra, pero no lo hace debido al polo refractario del hábito, y sin embargo podría colarse a través de las membranas a un milímetro de distensión celebratoria. Por eso tanta insistencia con el hábito, con los ritmos falsos (generales), porque son los poderosos enemigos de la membrana.


Así, entonces, Zivo y Eor van a quedarse varios días sin volver a la comuna, pescando entre los remolinos de la jungla y el soto que se les injertaron, a fin de seguir digiriendo la sustancia de la cajita (o baraja) que empieza a mezclarse a sus células. Había que mover empalmes celulares, ya no cabía contar el cuento ni versificar un posibiliter; había que entrar.

6.6.11

Contracadáver



Abre el cardumen, abre el cadáver,
deja el cadáver, vive en el cardumen.
Abre el cardumen, abre el cadáver,
deja el cadáver, vive en el cardumen.
Deja el cadáver, vibra en el cardumen.
Deja el cadáver, vibra en el cardumen.


Ea's Song, hacia el 2022.

21.10.10

Templete de chinchines.

Ilustración de Andrew Chumbley en Azoetia

El templete de chinchines levantado en su rampaneo de guirnaldas laidycas
por cuyos leds de alarmes entra el primer árbol
de un solo pueblo-pony al pasar
con todas las armas juntas y a favor
qué hacer
(En Preguntas del Sheikh Adi a su plato).

3.10.10

Rumbo a Oriente

Eladia Isabel, rumbo a la luz de Oriente de nuevo.
Del viajero errante de la EEVAV, Don Xu, transcribo este bel air de su blog que duerme la siesta, y que por eso fuimos, en ladronía, a fisgonear descalzos: su estación arde de diarios caligráficos del sotobosque. Aquí, con una vortijeante pieza de baile.
Eran Veg

bel air

Linda, oh leve velo, entrada
suave, Linda, contoneada
al verde suelo, de boca, sombreada
.
casita ruinada, a rosca, raìces
de crespos verdes, oh Linda,
sostenida apenas, como un hueso
.
leve vuelo, Linda, huelo
todo umbral de verdes, contoneada,
mojada de tènebres, de esos verdes
de que hablan los sastres del bosque,
errantes
.
sastres de sol picante
que se aparecen, tijereteando
traen la prisa de sus versos agujereados,
Lindos, suaves, contoneados
.
cual flora basculante, llama,
habla un sol picante, que se parece,
aparece velo tras velo la puntada
del sastre, pujando en el suelo
.
vuelo, en el traje color arena,
Lindo, del viajero errante,
sol arena verde, soplando
vuelo, vuelo
.
el ron ron y lo que ronda
la arena del gong-amòn
el ron ron y lo que ronda
la noche tijereteando
.
suave, de terciopelo,
umbral o leve velo, Lindo,
contoneado, verde estrujado, tierno
.
de boca Linda, y suave,
abandonada casita de los sastres
o casi, comiendo hojas sombreadas,
corriendo, besado a lo que ronda.

11.9.10

El dominico blanco ...

De Gustav Meyrink para la EEVAV
tras el post del 20.06.10
"Te enseñaré a rezar; ninguno de ellos sabe rezar. No rezamos con palabras, rezamos con las manos. Quien reza con palabras, pide. No debemos pedir. El Espíritu sabe lo que necesitamos. Cuando las palmas de las manos se juntan una con la otra, los aspectos derecho e izquierdo del hombre se cierran como una cadena. Así el cuerpo queda bien atado, y desde las puntas de los dedos vueltos hacia arriba se eleva libremente una llama. Ese es el secreto del rezo, del que nada se lee en libro alguno".
Gustav Meyrink